La mejor estrategia es la prudencia.
Parece algo muy evidente, pero no lo es para todo el mundo. Cuando se comienza a apostar a veces una de las peores cosas que pueden suceder es que se gane de forma fácil las primeras apuestas que se realicen porque se puede caer en un peligroso exceso de seguridad. Las estrategias de apuestas ayudan a que el riesgo sea más pequeño y las posibilidades de éxito mayores, pero no garantizan el éxito en todas las apuestas y creerse que puede ser así es un atajo a la salida por la puerta de atrás arruinado.
Consejos que no debe olvidar
1) No apueste más del 20% de su bankroll en una apuesta. Incluso mejor si no supera el 10%. Diversificar es asegurarse más victorias y a medio y largo plazo mejores ganancias.
2) Aunque vea que una apuesta es casi segura y tenga claro que un deportista o un equipo pueden vencer con facilidad, no incluya este evento en varias apuestas combinadas. Si al final ocurre lo menos probable perderá todas las combinadas. Recuerde, nada es cien por cien seguro en el deporte y por eso existen diferentes estrategias de apuestas.
3) Intente siempre asegurar resultados, por cada apuesta con una cuota algo más alta que realice, haga otra sencilla para cubrirse en caso de pérdida. Pero si por alguna mala racha sufre unas pérdidas altas no intente compensarlas apostando mucho dinero en una sola apuesta sencilla. Recuerde el punto uno. Si las cosas se han torcido recupérese paso a paso, las prisas podrían llevarle a perder aun más dinero.
4) Controle sus gastos. Fíjese unos límites y no los supere nunca. De este modo las apuestas deportivas serán una diversión y no una fuente de problemas para su economía.
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